¡Bienvenidas queridas familias!
Los invitamos a compartir con nosotros
este espacio a través del cual podremos comunicarnos y compartir novedades, anuncios y porqué no algunos consejos a la hora de criar a nuestros hijos. Gracias por acompañarnos!!







Dr. Gustavo






4 de octubre de 2011

El Recién Nacido. Asistencia en el pos parto y cuidados posteriores.

Primeros cuidados tras el parto

Una vez que el recién nacido sale por el canal del parto comienza su adaptación a un nuevo medio. Suele tener líquido y mucosidad en la boca y el estómago, especialmente si ha nacido por cesárea. Habrá que aspirar ese líquido mediante una sonda.
El cordón se corta por un punto que quede entre las dos pinzas que se colocan en él para que cese el flujo de sangre. Se colocará un clamp de plástico.
Se procura colocar al niño recién parido sobre su madre, es el "piel a piel", muy positivo para ambos: despierta innegables sensaciones placenteras en la madre y la piel del niño se coloniza con la flora de la materna, ante la cual está protegido. Inmediatamente después se traslada al niño a una mesa térmica donde se lo seca (insistiendo en la cabeza, por donde pierde más calor), se le aspira la boca y la nariz (esta maniobra no siempre es necesaria) y se evalúa su estado mediante el test de Apgar. Este test consiste en adjudicar una puntuación que valora distintas características del bebé al minuto, a los 5 minutos y a veces a los 10 minutos de vida. No predice el desarrollo neurológico, pero sí la necesidad de reanimación y lo satisfactorio de sus resultados.
Si todo continúa normal, a continuación se pesa y talla al bebé. La longitud del recién nacido a veces se mide al alta, cuando el edema es menor y el niño se encuentra más tranquilo.
Por último, se aplica un colirio o una pomada antibiótica en los ojos del recién nacido (para prevenir la conjuntivitis neonatal) y se le administran dos inyecciones: la vacuna de la hepatitis B y 1 miligramo de vitamina K (previene la enfermedad hemorrágica del recién nacido).

Repasando... Procedimientos de rutina que se llevan a cabo en el recién nacido:
1. Aspirado de las secreciones bucales con un sonda,
2. Verificación de la permeabilidad del ano,
3. Aplicación de antibiótico en los ojos,
4. Colocación intramuscular de vitamina K,
5. Cerclaje del ombligo con un clamp umbilical.

3 de octubre de 2011

Los cuidados del recién nacido. Características Físicas

1. Características físicas.

La edad gestacional

El momento en que se produce el parto determina la edad gestacional del recién nacido, lo que nos informa de su madurez. Un recién nacido que nace entre las semanas 37 a 42 de la gestación se conoce como recién nacido a término (es la situación ideal). El recién nacido es un ser de aspecto frágil y sus peculiaridades han de ser conocidas por sus padres para que no sean motivo de preocupación innecesario.

Características fisiológicas

La frecuencia cardiaca del recién nacido es elevada: 80 latidos por minuto en reposo y hasta 180 latidos por minuto cuando está activo. En cualquier caso, la frecuencia es superior a la del adulto. Cuanto menor es el tamaño de un organismo, menos tiempo tarda la sangre en circular por el mismo y en regresar al corazón, donde será bombeada de nuevo. La frecuencia respiratoria es de unas 40 respiraciones por minuto
La primera deposición se realiza generalmente en las primeras 24 horas. El material que se expulsa recibe el nombre de meconio y está formado por moco, bilis y restos de células intestinales, lo que le da un color pardo-verdoso y una consistencia viscosa. Las deposiciones posteriores van cambiando de color, a medida que se vacía el intestino de esta sustancia y el niño va tomando leche. La primera micción tiene lugar en el primer día de vida en el 95% de los bebés.

La piel del recién nacido

La piel del recién nacido a término sano es una piel cubierta de una sustancia protectora y blancuzca llamada vérnix caseosa. Es además una piel rosada y más densa que la del pretérmino (delicada y cubierta de un vello leve denominado lanugo) El bebé postérmino presentará una piel seca, descamada, apergaminada y las uñas bastante largas. Con frecuencia se observa edema de párpados, pies, manos, sin significado patológico.
Una de las variaciones de la normalidad que aparece con frecuencia es la Acrocianosis que es el color azulado o amoratado en pies, manos, orejas y nariz. Se debe a la inestabilidad de los vasos sanguíneos de la piel, desaparece espontáneamente.

La cara y el cráneo del recién nacido

El recién nacido debe presentar simetría facial. Es normal que el recién nacido estornude y esté algo congestionado. Se debe al paso de un medio líquido y protegido (el útero), a otro seco y más agresivo para el bebé (el ambiente exterior), que reseca sus mucosas, dando lugar a estos síntomas.
La presencia de todo lo que a continuación se describe resulta habitual en un recién nacido:
· Pequeños puntos hemorrágicos en los ojos.
· Quistes puntiformes blanquecinos en la boca (perlas de Ebstein)
· Acúmulos de grasa en mejillas y labio superior (almohadillas de succión)
· Manchas rojizas en párpados y nuca principalmente (angiomas)
En el cráneo del recién nacido se aprecia la existencia de las fontanelas (molleritas) . Se trata de dos áreas algo más deprimidas y más blandas que el resto de la cabeza. Corresponden a dos zonas sin hueso todavía que permiten que la cabeza del bebé siga aumentando de tamaño. En ocasiones se palpa el cabalgamiento de la unión entre los huesos de la cabeza debido al moldeamiento del cráneo para su paso por el canal del parto materno.

El tórax del recién nacido

Las mamas del recién nacido pueden estar inflamadas y dejar escapar una secreción lechosa, no supone ninguna enfermedad, sino que es la expresión del paso de hormonas maternas al bebé. En unos días irá desapareciendo.

El abdomen del recién nacido

El cordón umbilical está sujeto por una pinza de plástico. En unos 10-15 días se caerá y habrá cicatrizado por completo. Se suele teñir en la Sala de Reanimación Neonatal con una sustancia que si impregna el resto de la piel le dará aspecto de hematoma (amorotonado). Se distinguen porque el tinte se va con el lavado. No es extraño encontrar pequeñas hernias umbilicales, que desaparecerán con el tiempo y no le traen absolutamente ningún problema al bebé.

Los genitales

Los testículos pueden estar algo hinchados, si es transitorio es normal y se conoce como hidrocele transitorio del recién nacido, siendo más frecuente en los partos de nalgas. En las niñas los genitales pueden mostrarse algo inflamados y con una secreción blanquecina o, incluso, rojiza (flujo menstrual por el paso de hormonas femeninas maternas). Nada de esto es indicativo de enfermedad.

24 de agosto de 2011

La comida del niño enfermo



Cuando los niños se enferman hay que darles de comer pequeñas cantidades de comidas sencillas y livianas y en forma más seguida.
¡No hay que reducir ni suspender la lactancia ni la comida de un niño enfermo!
Las enfermedades infecciosas comunes,  tales como la diarrea o las infecciones respiratorias, pueden provocar  deficiencias nutricionales en los niños, porque durante ellas se aumentan las necesidades de energía y de nutrientes.
Estas deficiencias pueden prevenirse si se continúa con la alimentación normal, incluyendo la lactancia materna.
Es falsa la creencia de que durante la enfermedad se debe suspender la alimentación. Mientras más pronto coma el niño enfermo, más rápida será su recuperación.
Para evitar que pierda peso, siga ofreciéndole alimentos frecuentemente, con amabilidad y paciencia, aunque esté inapetente.
Haga que la comida le resulte atractiva, en preparaciones que le gusten y de consistencia blanda.
Cuando un lactante tiene diarrea se debe continuar dándole el pecho, si es posible con mayor frecuencia.
Además de la leche materna puede ofrecerle al niño con diarrea, papillas de cereales diluidas con leche y agua, agua de arroz, caldos, sales de hidratación oral. Una vez que tolere bien todo esto, se puede seguir con la alimentación habitual en porciones más pequeñas y más seguidas.
La pérdida de líquidos corporales puede ser peligrosa, por eso es muy importante que los niños con diarrea beban líquidos en abundancia desde el comienzo de la enfermedad para prevenir  la deshidratación. Debe consultar si perder tiempo al pediatra.
Si el niño vomita, es conveniente, después de hidratarlo, que intente darle alimentos nuevamente, en cantidades pequeñas hasta que los tolere. Comience dándole esos alimentos  que más les gustan en forma líquida o de puré y evitando los alimentos grasosos.
Después que el niño se recupera de una enfermedad, necesita consumir una comida más por día, al menos durante las dos primeras semanas. Si es posible, agregue a los alimentos que le da, pequeñas cantidades de aceite o azúcar para ayudarlo a recuperar la energía que perdió.

Consejos para reforzar la alimentación después de la enfermedad

Según la edad del niño/a se podrán incluir alguna de estas sugerencias:
Enriquecer con dos cucharaditas de leche en polvo fortificada en todo tipo de comidas.
Elaborar leches espesadas con harinas, féculas, cereales y agregarles azúcar y crema de leche, también crema pastelera con crema de leche.
Hacer las preparaciones con leche en lugar de agua: polenta, purés, cereales, licuados.
Agregar rodajas de queso fresco a milanesas y preparaciones de vegetales y agregar queso de rallar a los rellenos, tartas, empanadas, budines, tortillas, etc.
Agregar miel (en mayores de 3 años) y/o merengue a postres de frutas y tortas.
Agregar claras de huevo o un huevo duro entero picado a rellenos, ensaladas, purés, etc.
Preparar frutas cocidas con agregado de cereales, de crema pastelera, yogur o crema de leche batida con poco azúcar.

Algunos alimentos para ofrecer entre comidas de acuerdo a la edad del niño:
Postres de leche (flan,  maicena con leche), yogur con fruta o copos de cereal.
Helados caseros.
Trocitos de queso y dulce de batata o membrillo.
Pan con mermelada.
Licuados de fruta con leche y azúcar o crema o helado.
                                                                      Lic. Luciana García Mena. M.N. 4102

16 de agosto de 2011

Alimentaciòn del Niño Sano (A partir de los 2 años)


En una nota anterior les contaba que los grupos de alimentos se dividían en 6:
1) Cereales, derivados y legumbres;
2) Frutas y verduras;
3) Leche, yogur y quesos
4) Carnes y huevo;
5) Grasas, semillas, frutas secas y aceites
6) Azúcares y dulces.

En esta oportunidad quiero compartir con ustedes la importancia de cada uno de estos grupos y las cantidades que se recomiendan consumir de cada uno de ellos para que la alimentación del niño sea completa y variada. Estas cantidades se deben consumir a lo largo del día dividiéndolos entre las 4 comidas principales: DESAYUNO, ALMUERZO, MERIENDA Y CENA.

Grupo 1: incluye arroz, avena, cebada, maíz, trigo, sus derivados (harinas y productos elaborados con ellas: pan, galletitas, fideos, etc.) y legumbres secas (arvejas, garbanzos, lentejas, porotos, soja). Importantes como fuente principal de hidratos de carbono y de fibra.
Cantidades diarias recomendadas: ½ plato de arroz, pastas, polenta u otros cereales cocidos (que hasta 2 veces por semana puede reemplazarse por dos porciones de pizza o tarta o 2 empanadas).
Más: 1 cucharada chica de legumbres en sopas, ensaladas u otras preparaciones o 1/2 plato de legumbres a la semana.
Más: 3 pancitos chicos. 1 pancito es igual a: 4 tostadas de pan francés; 2 rebanadas de pan lactal o integral; ½ taza de copos de cereales.
2 veces por semana se puede reemplazar 1 pancito por 6 galletitas o 1 factura.

Grupo 2: Incluye todos los vegetales y frutas comestibles. Son fuente principal de vitaminas C y A, fibra, y minerales como el potasio y el magnesio.
Cantidades diarias recomendadas: 1 plato de verduras crudas de diferentes colores (lechuga, zanahoria o remolachas ralladas, ají, tomate, repollo, etc.).
Más: 1 plato de verduras cocidas de diferentes colores (chauchas, remolachas, zanahoria, zapallo, zapallitos, papas, batatas, etc.)
Más: 2 frutas medianas o 4 chicas o dos tazas de frutas cortadas o sus jugos.

Grupo 3: Incluye leche, yogures y quesos. Nos ofrecen proteínas de alta calidad nutricional y son fuente principal de calcio, fosforo y vitaminas del complejo B.
Cantidades diarias recomendadas: 2 tazas tamaño desayuno de leche líquida.
1 taza de leche es igual a: 2 cucharadas soperas de leche en polvo; 1 pote de yogur; 1 porción cajita de fósforos de queso fresco.

Grupo 4: Incluye todas las carnes comestibles y huevos (de animales y aves de crianza o de caza y pescados y frutos de mar). Nos ofrecen  proteínas de alta calidad nutricional, hierro y vitaminas del complejo B.
Cantidades diarias recomendadas:
1 churrasco mediano o 1 bife de costilla o de hígado.
½ plato de carne o en cubitos o mondongo, o riñón o lengua cortados.
2 hamburguesas caseras chicas.
1/4 de pollo sin piel.
1 milanesa grande o dos chicas.
2 rodajas gruesas de carne magra en lo posible (peceto, colita, paleta, etc).
1 filet de pescado o 1 lata chica de atún, caballa o sardinas al natural.
2 costillas de cerdo o cordero.
1 vez por semana se puede reemplazar por 4 fetas de fiambre para sándwiches, tartas o empanadas.
Más: 1 huevo entero 3 a 4 veces por semana.

Grupo 5: Incluye a todos los aceites, crema de leche, manteca y margarina. Son fuente principal de energía y vitamina E. Los aceites y semillas tienen ácidos grasos esenciales que son indispensables en nuestra vida.
Cantidades diarias recomendadas:
3 cucharadas soperas de aceite
Más: 1 cucharadita de margarina o manteca.
Más 1 o 2 veces por semana: 1 puñadito de frutas secas picadas (nueces, almendras, avellanas, maníes sin sal ni azúcar)  o de semillas de sésamo, girasol, amapola, etc.

Grupo 6: Incluye azúcar común, mermeladas y dulces en general. Brindan energía y son agradables por su sabor, pero no nos ofrecen sustancias nutritivas indispensables, se las llama “calorías vacías”.
Cantidades diarias recomendadas:
7 cucharaditas de azúcar
Más: 4 cucharaditas de mermelada 0 1 feta de dulce compacto (membrillo o batata).
2 veces por semana se puede reemplazar azúcar y dulces por un alfajor chico o 1 porción de postre o 1 helado.
Estas recomendaciones son solo una guía general basadas en las Guías Alimentarias Argentinas.
Para casos en particular se debe consultar con un nutricionista, por ejemplo en los niños que realizan una actividad física se deberán ajustar individualmente dichas cantidades por el gasto de energía que esta ocasiona.
                                                               Lic. Luciana García Mena. M.N. 4102

6 de junio de 2011

¿PORQUE LOS CHICOS COMEN MAL?...

 “Como armar una dieta equilibrada entre lo que les gusta y lo que necesitan”.

Por efecto de la publicidad que los bombardea en sus programas favoritos con mensajes sobre galletitas de chocolates recubiertas con más chocolate (por citar un ejemplo).
Por la fiebre de consumismo que caracteriza esta época. 
Porque las promociones que invitan a comer una hamburguesa ofrecen, de paso, disfrutar de algún muñequito o la posibilidad de viajar a Disney. 
Porque abrir un paquete de chizitos puede significar encontrarse con un vale para canjear por una remera estampada con el superhéroe de turno.
Porque para el bolsillo de algunas mamás es más accesible darles de almuerzo un superpancho con gaseosa y darles dinero para la merienda en vez de prepararles viandas sanas. O vaya a saber porque otros motivos, los chicos además de divertirse, solo quieren comer “chatarra”. Y esa preferencia que comenzó con la proliferación de locales de comidas rápidas y que se acentuó con la aparición de los maxiquioscos  que venden hasta milanesas preparadas, están haciendo estragos. Esto sumado al sedentarismo por la cantidad de horas que pasan frente a la computadora y/o a la televisión, habilita la posibilidad de tener sobrepeso u obesidad a edades tempranas.
Los nutricionistas igualmente aseguramos que todo puede mejorar. Es cuestión de informarse, cambiar algunas costumbres y sobre todo, de ayudar a los chicos a adquirir hábitos saludables desde temprano.
Tal vez estarán pensando que no es nada fácil prohibirle a su hijo el consumo de comida chatarra y tienen razón.  Como especialistas en nutrición lo sabemos y estamos de acuerdo, no proponemos la desaparición de salchichas y chocolatines, solo recomendamos que hay que ser flexibles con los nutrientes. Como siempre lo mejor es negociar.
Los problemas más comunes que manifiestan los niños en su relación con los alimentos son los siguientes:
·        Por lo general los que están en edad escolar o más pequeños, pasan gran parte de su tiempo tratando de comprobar o establecer su independencia y lo demuestran con un intento de ejercer dominio a través de la comida: “No quiero;  si quiero”.
·        Rechazan el desayuno (la comida más importante del día porque ayuda a recuperar energías después del ayuno nocturno). Suelen reemplazar  alimentos nutritivos como leche, yogur, quesos, panes, por golosinas, galletitas dulces y gaseosas, alimentos muy pobres en nutrientes necesarios.
·        Les cuesta incorporar frutas y verduras variadas al consumo diario.
·        Tienen poca oferta de alimentos saludables que a la vez sean sabrosos y apetecibles cuando están fuera de sus casas (escuela, club, la colonia, etc).
·        Otro inconveniente aparece como consecuencia de la vida moderna y los cambios de estructura familiar. La gran cantidad de horas que papá y mamá pasan fuera de casa deja en manos de otras personas el tema de la alimentación. No falta alguna abuela que diga: “está gordito, está sanito” basado en un preconcepto antiguo y sin fundamento.
Planteados los problemas más frecuentes llegó el turno de buscar algunas soluciones, tarea que comprende mucha educación, dedicación y tiempo.
Lo importante es que la familia aprenda a reconocer los alimentos que son más saludables. Algunos chicos creen que los grupos básicos de alimentos son: hamburguesas, sándwiches de jamón y queso, panchos, pizzas y helado.
En realidad los 6 grupos básicos son en orden de importancia: 1) Cereales, derivados y legumbres; 2) Frutas y verduras; 3) Leche, yogur y quesos  4) Carnes y huevo; 5) Grasas, semillas, frutas secas y aceites  6) Azúcares y dulces.
De a poco iremos viendo que porción de cada grupo es recomendable consumirlo por día y/por semana.
Para finalizar les dejo algunos consejos que con el tiempo iremos desarrollando en profundidad.
1: A la hora de comer los chicos deben estar cómodos, en un ambiente tranquilo y agradable.
2: Ser coherentes al degustar o rechazar alimentos. Los hijos dudarían en aceptar algo que no les gusta a sus padres: aprenden por imitación.
3: Desde el nacimiento respetar los periodos de hambre y saciedad de sus hijos, así se les enseña a obedecer señales internas que lo llevarán a comer o dejar de comer sin presiones externas.
4: Evitar el uso de alimentos como recompensa, generalmente esos “premios” suelen ser ricos en azúcares, grasas o sal.
5: Tener paciencia. Los niños suelen padecer de neofobia (rechazo a alimentos nuevos o desconocidos). Los estudios demostraron que se los debe exponer hasta 12 veces frente a un  alimento para que lo acepte como algo habitual.
Licenciada en Nutrición Luciana García Mena. M.N. 4102.

2 de junio de 2011

Siguen creciendo, desde los 9 meses hasta el año de vida, que darles de comer?


Lo ideal es brindarles de 3 a 4 comidas al día más pecho a demanda. Las 4 comidas serían. Desayuno, almuerzo, merienda y cena.
-        Ya puede comer todas las frutas frescas, bien lavadas y peladas, en trocitos.
-        Verduras y cereales en preparaciones como budines con salsa blanca, con ricota, en ensaladas  cortadas en trozos chicos.
-        Pulpa de tomate (sin piel y sin semillas), remolacha, espinacas (ambas más cerca del año).
-        Choclo rallado o triturado.
-        Todos los pescados retirando bien las espinas.
-        Huevo entero bien cocido y picado o en preparaciones tales como budines, tortillas y rellenos (dos o tres veces por semana pueden reemplazar a la carne de ese día).
-        Pastas rellenas y guisos con pocos condimentos.
-        Dulce de batata o membrillo.
-        Queso tipo postre y de rallar para condimentar.
-        Aceite vegetal para mejorar el sabor de las comidas.
Es aconsejable combinar cada comida en cada comida, en el mismo plato, un poquito de carne con hortalizas o pastas o arroz. Los guisos y los pucheros son muy nutritivos y conviene acompañarlos con una fruta o un postre de leche.
La alimentación debe ser lo más variada posible para evitar que se cansen o aburran de los mismos sabores, también para que los niños aprendan a comer de todo un poco.
Es importante evitar los alimentos cortados en trozos grandes, aquellos que resultan ásperos o muy pegajosos y los que tienen semillas o espinas, ya que pueden causar problemas al comer.
En esta etapa sírvale, en cada momento de comida, tres cuartos de un plato mediano.

Algunos ejemplos de preparaciones adecuadas en esta etapa:
Ø      Ravioles o canelones de verdura o ricota (preferiblemente caseras).
Ø      Guisos de arroz con pollo.
Ø      Budin de vegetales y carnes.
Ø      Ñoquis caseros.
Ø      Verduras revueltas con huevo entero.
Ø      Polenta con salsa (sin picantes).
Ø      Zapallitos rellenos.

De esta manera la comida del niño se irá pareciendo a la de la familia.

Que alimentos debemos evitar?

Para cuidar la salud de los niños durante el primer año de vida es necesario que evitemos darle los siguientes alimentos porque pueden contener sustancias que producen daños para los más pequeños:
ü      Fiambres, hamburguesas, salchichas y otros embutidos, ya que contienen mucha grasa, sal y otras sustancias conservantes que pueden causar daño a la salud, sobre todo de los más chiquitos.
ü      Salsas muy elaboradas, caldo preparado con cubitos y las sopas en sobre.
ü      Comidas muy condimentadas y picantes.
ü      Te de yuyos.
ü      Miel: hasta el año de vida se debe evitar porque puede contener sustancias toxicas.
ü      Soja o preparados de soja, hasta cumplir los dos años. Luego utilizarla en purés como el resto de las legumbres.
ü      Gaseosas, ni jugos artificiales, ni de soja.
ü      Productos salados tipo copetín: papas fritas, chizitos, palitos, porque contienen  mucha grasa y sal.
ü      Alimentos fritos todos los días (sí hasta dos veces por semana).
ü      Postres lácteos de los que se venden preparados (siempre son preferibles los caseros porque tienen menos conservantes).
                                             Licenciada en Nutrición Luciana García Mena. M.N. 4102.

24 de mayo de 2011

Alimentación complementaria en el primer año de vida. De los 7 a 9 meses.

Podemos brindarle además de todo lo especificado en la nota anterior, otros alimentos tales como:
-        Papillas que tengan harina de trigo, sémola o fideos chicos y finos (tipo cabello de ángel), avena arrollada, cebada.
-        Purés de otros vegetales como el zapallito.
-        Yema de huevo dura y pisada, agregada al puré u otras preparaciones.
-        Papillas de legumbres bien cocidas y sin piel (arvejas, lentejas, garbanzos, porotos, etc).
-        Postres de leche tales como flanes, cremas de maizena.
-        Pan ligeramente tostado, bizcochos secos tipos tostadas o galletitas simples sin relleno o vainillas.
-        Yogur entero de vainilla, queso fresco.
-        Polenta con leche, sémola con leche (puede utilizar la leche materna para prepararlos).
Consejitos:
ü  A partir de los 8 meses los niños necesitan comer medio plato mediano (tamaño postre) en cada momento de comida.
ü  Los niños necesitan “ayuda” para comer, para aprender nuevos sabores, necesitan ser estimulados, no forzados.
ü  Deje que el niño use sus manos, previamente lavadas, para llevar los alimentos a la boca, así conocerá las diferentes consistencias de las preparaciones.
ü  Los alimentos que reciban deben ser nutritivos por eso las gelatinas, jugos sintéticos, gaseosas, etc, no son adecuados para esta etapa.
ü  El agua y los jugos naturales es preferible darlos con cucharitas, tazas o vasitos bebedores.

Ejemplos de porciones de alimentos para un almuerzo o cena:

1-     Puré mixto con carne- Postre de leche.
1 cucharada sopera llena de carne desmenuzada.
1 pocillo de café chico de zapallo hervido.
1 pocillo de café chico de papa hervida.
2 cucharadas tamaño té de aceite.
Postre: fécula de maíz con leche o arroz con leche.
2-     Polenta con queso. Puré de fruta fresca.
Media taza de polenta cocida con leche.
1 cubito de queso fresco.
1 cucharadita de aceite o manteca.
Postre: La mitad de una fruta chica.
3-     Fideos con pollo y salsa blanca. Puré de manzanas.
Media taza de fideos chicos cocidos (tipo sopa).
       1 cucharada sopera llena de pollo cocido y desmenuzado.
      2 cucharadas soperas de salsa blanca.
      Postre: 1 pocillo de puré de manzanas.
                                             Saludos a tod@s, Licenciada en Nutrición Luciana García Mena. M.N. 4102

19 de mayo de 2011

Alimentación complementaria en el primer año de vida

Queridas familias.

Tenemos el agrado de contar con la colaboración de la Lic. Luciana García Mena, licenciada en nutrición, quién nos acompañará en las próximas publicaciones sobre Alimentación Complementaria en el primer año de vida. Empezaremos con la incorporación de alimentos semisólidos explicando cuáles son los más adecuados, el momento ideal y algunos tips a la hora de sentarlos a comer.
No es más de lo que hablamos en cada consulta, pero con un ordenamiento más didáctico y con el aval de una profesional especializada.
Que lo disfruten!
Dr. Gustavo



Los 6 meses el momento justo para sumar otros alimentos.
A los 6 meses es necesario complementar la leche materna incorporando de a poco los alimentos de los diferentes grupos.
Por qué a los 6 meses?  Porque  es cuando los niños necesitan más cantidad de calorías y es cuando están listos madurativamente para aprender a comer (Sostén cefáfico, enderezamiento del tronco, interés por los alimentos, mayor sociabilidad, y capacidad para incorporar hábitos).
Se debe ofrecer una sola comida al día, en el momento que la familia se encuentre toda y pueda disfrutar del mismo y continuar con la lactancia de manera habitual.
Las comidas deben ser espesas. Las preparaciones líquidas (sopas, caldos, jugos) no contienen suficientes elementos nutritivos porque contienen mayor cantidad de agua.
Que alimentos se pueden dar y como ofrecerlos?
Debe incorporarse de a un alimento por vez comenzando por a unas cucharaditas de papillas de cereales (arroz bien cocido y pisado con tenedor, polenta), o puré de hortalizas (papa si es cocinada en el momento, batata, zapallo y zanahoria). A los purés se les puede agregar: salsa blanca (realizada con fécula de maíz), ricota o queso tipo cremoso, manteca o preferiblemente aceite.
No hace falta agregar sal. Los alimentos ya contienen naturalmente suficiente sal y no conviene que se acostumbren desde pequeños a los sabores muy salados.
Una vez que lograron que el bebé consuma las papillas o purés, agréguenle un pequeño trozo de carne sin grasa (de vaca o pollo) bien cocida a la plancha o hervida y desmenuzada (picada finamente o rallada). Una vez por semana se puede reemplazar la  carne por hígado bien cocido y molido.
Como postres, se pueden ofrecer purés pulpas de frutas maduras (manzana, banana, peras, durazno) bien lavadas y peladas.
Como bebida, lo ideal es el agua hervida y enfriada, también jugos de frutas naturales, colados y diluidos con un poco de agua. No es necesario ni conveniente agregarles azúcar. Los sabores naturales son siempre más saludables.
Algunos consejos:
-          Anticípenle al niño que va a comer por medio de una canción o de un gesto, por ejemplo, mostrarle el babero, preparando la mesa, etc.
-          Desde que comienza a comer el niño debe tener su propio plato. Esto permite que la mamá o persona que lo cuida pueda observar la cantidad que come cada vez, de acuerdo a la edad.
-          La hora ideal es la del almuerzo o la cena para ir creando el hábito.
-          Utilice una cuchara pequeña de bordes lisos y suaves.
-          Incorpore los alimentos de uno por vez, para probar la tolerancia, la aceptación de sabores y para detectar posibles alergias. Es conveniente ofrecer el alimento durante varios días para que el niño se habitúe al sabor.
-          Insista una y otra vez, colocando el alimento en el centro de la lengua del niño, para evitar que los escupa, ya que las primeras veces que recibe el alimento con cuchara, generalmente saca la lengua y puede parecer que rechaza el alimento.
-          No se preocupe si no come lo que usted espera, es un proceso de aprendizaje en el que cada niño tiene su ritmo, que debe ser respetado.
En la próxima nota, las ayudaré a guiarlas con la alimentación que el niño debe recibir entre los 7 y 8 meses y así sucesivamente hasta llegar hasta el año de vida.
                                          Saludos a tod@s, Licenciada en Nutrición Luciana García Mena. M.N. 4102